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Consultoría técnica para la industria agroalimentaria en Valladolid

Queserías, bodegas, salas de despiece, harineras. Empresas donde el producto sale bien porque hay quien sabe hacerlo, y donde la trazabilidad, los partes y los rendimientos siguen viviendo en hojas de cálculo y en la cabeza de tres personas. Eso es lo que ordenamos.

Aquí se fabrica comida, y el software va detrás

Castilla y León vive de esto. Queserías, salas de despiece, bodegas, harineras, industrias de precocinados, secaderos: empresas donde el producto sale bien porque hay gente que sabe hacerlo, y donde la parte administrativa lleva años sostenida con hojas de cálculo, partes en papel y la cabeza de dos o tres personas que se lo saben todo. Funciona. Hasta que uno de esos tres se jubila, llega una auditoría, o el cliente grande pide una trazabilidad que no está en ningún sitio consultable.

Lo que nos encontramos casi siempre es lo mismo: el dato existe —está en el parte de producción, en la etiqueta, en el albarán del transportista—, pero está tres veces, en tres formatos, y nadie puede responder a una pregunta sencilla sin llamar a alguien. Ese es el problema que se puede arreglar, y no hace falta cambiar la planta para hacerlo.

Lo que sabemos y lo que no

Conviene decirlo antes de que nos lo pregunte usted. No somos tecnólogos de alimentos ni le vamos a explicar su proceso: de cuajada, de maduración o de curva de pasteurización sabe usted infinitamente más que nosotros, y así tiene que ser. Lo que traemos es lo otro: veinte años dirigiendo operaciones industriales y proyectos con equipos, plazos y márgenes de verdad, y la capacidad de convertir un proceso que hoy vive en la cabeza de la gente en un sistema que lo sostiene.

En la práctica eso significa que las primeras visitas son escuchando y en planta, no enseñando pantallas. El proceso lo pone usted; nosotros lo ordenamos, lo escribimos y construimos lo que lo opera.

Dónde se gana tiempo de verdad

  • Trazabilidad consultable. Del lote de producto terminado a la materia prima que entró, y al revés, en segundos y sin llamar a nadie. Es lo primero que pide un cliente grande y lo que salva una retirada.
  • Partes de producción sin papel. Lo que hoy se apunta en una hoja y se teclea por la tarde, capturado donde ocurre y ya dentro del sistema.
  • Control de rendimientos y mermas. Cuánto entra, cuánto sale y dónde se pierde, por línea, por turno y por producto. Sin eso, el coste real de cada referencia es una estimación.
  • Documentos de calidad al día. Registros, controles y certificados donde se puedan encontrar el día de la auditoría, no en una carpeta compartida con quince versiones.
  • Etiquetado y expediciones. Que la etiqueta, el albarán y la factura salgan del mismo dato y no de tres tecleos distintos.
  • Mantenimiento y paradas. Qué máquina para, cuánto y por qué, con histórico — que es lo que convierte una queja en una decisión de inversión.

Sin tirar lo que ya funciona

Nadie va a cambiar de ERP contable porque el parte de producción esté en papel. Lo normal es construir la pieza que falta y conectarla a lo que ya hay: el programa de contabilidad se queda, la báscula sigue siendo la misma, y el sistema nuevo recoge lo que ninguno de los dos cubre. Menos riesgo, menos dinero y, sobre todo, menos meses de empresa parada aprendiendo a usar algo.

Y cuando la respuesta es «esto no merece un desarrollo», también lo decimos. Hay problemas que se arreglan cambiando el orden de dos pasos y un formulario, y cobrar por un programa en ese caso sería vender humo.

Cómo empezamos

Con una visita a la planta y una conversación con la gente que hace el trabajo — no solo con gerencia. De ahí sale un diagnóstico corto y honesto: qué está costando horas, qué se arregla con orden, qué merece software y en qué plazo se recupera lo que cueste. Si de esa primera conversación sale que no hay nada que hacer, se lo decimos y no hay factura.

Quién lo monta

Manuel Lorenzo Brizuela pasó veinte años en el comité de dirección de una empresa industrial que creció de unos 6 a más de 350 millones de euros, dirigiendo operaciones, proyectos y equipos en telecomunicaciones, fibra, fotovoltaica y seguridad. No viene del mundo de la agroalimentación, y por eso pregunta antes de proponer. Lo que trae es haber estado veinte años donde una decisión de proceso se paga en margen a fin de mes.

Trabajamos con empresas de Valladolid y de toda Castilla y León, presencial cuando hay que pisar planta y en remoto para el resto.

Enséñenos la planta y le decimos qué se puede ordenar

Una visita y una conversación con la gente que hace el trabajo bastan para saber qué está costando horas y qué merece la pena tocar. Si de ahí sale que no hay nada que hacer, se lo decimos y no hay factura.

Solicitar diagnóstico Llamar al 611 13 14 15

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Preguntas frecuentes

¿Tienen experiencia en el sector lácteo?

No en el proceso: no somos tecnólogos de alimentos y de cuajada o maduración sabe usted más que nosotros. Nuestra experiencia son veinte años de dirección de operaciones y proyectos industriales, y construir el software que sostiene ese trabajo. Por eso las primeras visitas son escuchando y en planta. Si es una industria láctea, una quesería o una cooperativa de recogida, lo que le toca de cerca —liquidación a ganaderos, contratos y declaraciones de entregas, trazabilidad de la cisterna al palé— está en consultoría técnica para el sector lácteo.

¿Hay que cambiar el programa de contabilidad?

Casi nunca. Lo habitual es dejar la contabilidad y la facturación donde están y construir la pieza que falta —producción, trazabilidad, calidad— conectada a ellas. Menos riesgo, menos dinero y menos meses de empresa aprendiendo a usar algo nuevo.

¿Y si lo que necesitamos no es un programa?

Se lo decimos. Hay problemas que se arreglan cambiando el orden de dos pasos y un formulario, y cobrar por un desarrollo en ese caso sería vender humo. El diagnóstico inicial sirve precisamente para separar una cosa de la otra.

¿Cuánto se tarda en tener algo funcionando?

Depende del alcance, pero se trabaja por trozos que sirvan solos: primero la pieza que más horas está comiendo, en producción y en uso, y a partir de ahí lo siguiente. Un proyecto que solo enseña resultados a los doce meses es un proyecto que va a salir mal.

¿Dónde quedan nuestros datos?

Donde usted decida, y se decide el primer día. Puede ir en su propio servidor dentro de la planta si el caso lo pide; si va en la nube, sabe exactamente dónde está y con qué copias de seguridad.