Despachos profesionales
Software para asesorías y gestorías en Valladolid
Tu programa de contabilidad no es el problema. El tiempo se va en perseguir documentación, teclear lo que ya está escrito y controlar plazos de memoria. Eso es lo que se puede automatizar sin cambiar de programa.
El programa de la asesoría casi nunca es el problema
Una asesoría de Valladolid ya tiene su programa: A3, Sage, Holded, Contasol o el que sea, y normalmente hace bien lo que le pidieron —contabilizar, presentar, sacar el modelo—. Lo que se come las horas del despacho está fuera de él: perseguir al cliente que no manda las facturas, ordenar lo que llega por WhatsApp, teclear otra vez lo que ya está en un PDF, y llevar en la cabeza —o en un Excel— qué falta de quién y para cuándo.
Por eso la conversación no empieza por «qué software usáis», sino por «qué hacéis a mano cada mes que no debería hacerse a mano». Casi siempre la respuesta no es cambiar de programa, que es caro y duele, sino construir la pieza que ese programa nunca ha cubierto y conectarla.
Lo que suele estar comiéndose el tiempo
- Reclamar documentación: el mismo correo de siempre a los mismos veinte clientes, todos los meses, escrito a mano.
- Papel que llega por cualquier sitio: foto de un ticket por WhatsApp, PDF suelto por correo, carpeta compartida sin orden.
- Teclear lo que ya está escrito: pasar facturas y albaranes a mano cuando el dato está en el documento.
- Vencimientos en la cabeza: modelos, renovaciones, contratos y avisos que solo se controlan porque alguien se acuerda.
- Saber por dónde va cada expediente: quién lo lleva, qué falta y qué se le ha dicho ya al cliente.
- Facturar el propio despacho: cuotas mensuales, extras y recibos, que es lo último que se mira y lo que más se escapa.
Lo que construimos, y cómo encaja con lo que ya tienes
Nada de sustituir tu programa de contabilidad. Se construye alrededor, con lo mínimo que resuelva el atasco concreto que tengas:
- Un sitio donde el cliente deja sus papeles —foto o PDF, desde el móvil— y donde ve qué le falta, en vez de que se lo recuerdes tú.
- Lectura automática de facturas y tickets: del documento a los datos, con una persona confirmando antes de que entre en ningún sitio.
- Reclamación sola: quien no ha entregado recibe el aviso; quien ya entregó, no. Y tú ves la lista de un vistazo.
- Cuadro de plazos y caducidades con semáforo, que avisa antes y no el día de después.
- Puentes entre programas: si el tuyo exporta o importa ficheros, o tiene API, se conecta y se acabó el copia y pega. Si no lo permite, se automatiza todo lo de alrededor y se dice claramente hasta dónde llega.
- Contratos y encargos firmados por correo, con su rastro, sin imprimir ni escanear nada.
No es una demo: es el despacho desde el que te escribimos
Esto no sale de un catálogo. La gestión de Normantia funciona con lo mismo que acabas de leer: los clientes, los presupuestos y los contratos con firma por correo están en una aplicación propia; la foto de un ticket se convierte sola en un apunte; el correo entra, se clasifica y avisa de lo que merece atención. Cuando decimos lo que cuesta montar algo y dónde suele fallar, es porque lo tenemos en producción todos los días, no porque lo hayamos leído.
Y va también por el otro lado: si lo que necesitas ya lo hace un producto de catálogo, te lo vamos a decir. No revendemos software de nadie ni cobramos comisión de ningún fabricante, así que no hay ningún motivo para venderte de más. Si tu duda es justo esa —qué producto elegir y hasta dónde llega—, esa conversación está en ERP y software de gestión para pymes.
Facturación electrónica: conviene no dejarlo para el final
Las asesorías van a comerse dos cosas a la vez: adaptar su propia facturación a los requisitos de facturación electrónica y sistemas informáticos de facturación, y acompañar a sus clientes en lo mismo. Lo segundo es una oportunidad enorme para el despacho si llega con la casa ordenada, y un mes horrible si llega a última hora. Merece la pena mirar hoy con qué programa factura cada cliente y cuál de ellos no cumple, mientras aún hay margen para cambiarlo con calma.
Quién lo monta
Manuel Lorenzo Brizuela pasó veinte años en el comité de dirección de una empresa industrial que creció de unos 6 a más de 350 millones de euros, dirigiendo operaciones, proyectos y equipos. Ha estado al otro lado de la mesa de una asesoría muchas veces, y sabe distinguir el proceso que hay que arreglar del que solo hay que dejar en paz. El trabajo lo hace él: no hay una cadena de comerciales, jefes de proyecto y becarios entre tu problema y quien escribe el código.
Trabajamos con asesorías, gestorías y despachos profesionales de Valladolid y de toda Castilla y León, en remoto o presencial según haga falta.
¿Cuántas horas al mes se le van a tu despacho persiguiendo papeles?
Cuéntanos cómo entra hoy la documentación de tus clientes y qué haces con ella. La primera conversación es para entender el proceso, no para venderte nada.