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Consultoría para telecomunicaciones, energía y seguridad

Fibra, móvil, fotovoltaica, recarga de vehículo eléctrico, seguridad electrónica. Veinte años dentro de una contratista de operadoras y eléctricas, los últimos dirigiéndola: supervisión, auditoría de lo que se certifica y se factura, y control de lo que de verdad cuesta cada obra.

Veinte años al otro lado de la mesa

Hay mucha consultoría que llega a una obra de fibra o a una planta fotovoltaica a aprender del cliente y facturarle el aprendizaje. Aquí es al revés: veinte años dentro de una contratista de operadoras de telecomunicaciones y compañías eléctricas, los últimos en el comité de dirección, mientras la empresa pasaba de unos 6 a más de 350 millones de euros. Despliegue de redes fijas y móviles, radioenlaces, plantas fotovoltaicas, puntos de recarga, seguridad electrónica, protección contra incendios y centros de datos.

Eso significa conocer el negocio por el lado que duele: los rendimientos de una brigada, lo que cuesta de verdad una unidad de obra, por qué se cae un plazo, cómo se certifica y por qué a fin de mes el margen no es el que decía el presupuesto.

En qué se puede ayudar

  • Asistencia técnica y supervisión de despliegue. Seguimiento de obra, control de rendimientos y calidad de ejecución en redes fijas, móviles, fotovoltaica o seguridad.
  • Auditoría de facturación y certificaciones. Comprobar que lo certificado es lo ejecutado y que lo facturado es lo certificado. Es donde más dinero aparece y donde menos se mira.
  • Inventarios y control de activos. Qué hay instalado, dónde y en qué estado — con dato, no con la hoja del que se jubiló.
  • Control de costes y márgenes por proyecto. Contabilidad analítica de obra: qué línea gana, cuál pierde y desde qué mes.
  • Preparación y análisis de ofertas. Estudiar un pliego, montar el precio y saber a qué no hay que presentarse.
  • Digitalización del trabajo de campo. Partes, fotos, mediciones y firmas desde el móvil, en el sistema y no en un WhatsApp.

Lo que no podemos hacer, dicho claro

Normantia no redacta proyectos ni asume dirección facultativa, coordinación de seguridad y salud ni certificación energética: eso exige técnico competente y aquí no lo hay. Tampoco somos operador de telecomunicaciones, ni empresa de seguridad privada, ni mantenedor habilitado de protección contra incendios. Quien le ofrezca todo eso a la vez, o tiene una plantilla enorme detrás o le está contando lo que quiere oír.

Lo que sí hay es gestión, control, análisis y tecnología aplicados a un sector que se conoce por dentro. Y una cosa más: la capacidad de decirle que un proyecto no sale, con los números encima de la mesa, antes de que lo firme.

La parte que casi nadie junta

Lo raro de esto no es saber de telecomunicaciones ni saber programar: es lo mismo en la misma cabeza. Cuando el que entiende la obra es también el que escribe la aplicación, no hay que traducir nada — ni explicarle a un informático qué es una caja de empalme, ni explicarle a un jefe de obra por qué el sistema le pide tres datos que no tiene. Los proyectos que se atascan casi siempre se atascan justo en esa traducción.

De ahí salen cosas como el control de la plantilla de campo con sus caducidades de PRL, que hoy está en producción y funcionando a diario: gestión de contratas, CAE y PRL documental.

Cómo se empieza

Con una conversación y los números delante. De ahí sale si hay algo que merezca la pena mirar —un contrato que va peor de lo que debería, una facturación que no cuadra, un proceso de campo que se lleva en papel— y qué costaría. Si no hay nada claro, se dice y no hay factura.

Desde Valladolid, para toda España. Presencial cuando hay que pisar la obra, remoto para el resto.

Ponga los números encima de la mesa

Un contrato que va peor de lo que debería, una facturación que no cuadra o un trabajo de campo que se lleva en papel. Media hora basta para saber si hay algo que merezca la pena mirar — y si no lo hay, se dice.

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Preguntas frecuentes

¿Podéis dirigir una obra o firmar un proyecto?

No. Manuel es ADE y MBA, no ingeniero: dirección facultativa, coordinación de seguridad y salud, certificación energética y redacción de proyectos exigen técnico competente. Lo que sí se hace es la supervisión, el control de ejecución, el análisis de costes y la gestión, que es un trabajo distinto y hace falta igual.

¿Qué es una auditoría de facturación y por qué merece la pena?

Comprobar que lo que se certificó es lo que se ejecutó, y que lo que se facturó es lo que se certificó. En despliegues grandes, con miles de unidades de obra y varias subcontratas, ahí siempre hay diferencias — a favor y en contra. Es de las pocas cosas que se pagan solas.

¿Trabajáis para contratas o para el cliente final?

Para las dos partes, aunque no en el mismo contrato. Habiendo estado veinte años en el lado de la contrata, se conoce bien lo que mira cada uno.

¿Hace falta ser una empresa grande?

No. De hecho una contrata mediana es donde más se nota: hay volumen suficiente para que los descuadres cuesten dinero, y no hay departamento dedicado a mirarlos.

¿Esto tiene algo que ver con el software?

Se junta a menudo. Buena parte de estos problemas acaban en «no tenemos el dato», y ahí es donde una aplicación a medida del trabajo de campo cambia las cosas. Pero primero se mira el proceso; el programa, si hace falta, viene después.